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"Sentir emociones tremendamente incómodas, pensamientos que te limitan no te hacen diferente, TE HACEN HUMANO."
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Noelia Vergel, Psicóloga.

Trastornos del comportamiento alimentario.

TRASTORNOS DEL COMPORTAMIENTO ALIMENTARIO

Vivimos en una sociedad que cada vez rinde más culto al cuerpo y a la perfección del mismo. Son continuos los mensajes que nos llegan en esa dirección: publicidad, redes sociales, etc. Siendo cada vez más frecuente que haya personas que están en continua insatisfacción con su cuerpo. Buscando paliar esa insatisfacción y alcanzar esa perfección en su cuerpo mediante diferentes conductas de control como no comer, restringir determinados alimentos, comer en exceso (atracones), deporte excesivo. Todo ello para paliar momentáneamente su malestar (su insatisfacción, culpa) en busca de un objetivo que no llega, y poniendo cada vez más en riego su salud. Haciendo que la comida y su cuerpo sean el eje de su día a día.

TOC

Se conoce como obsesiones a: las ideas, pensamientos, impulsos o imágenes persistentes, vividas como intrusas e inadecuadas y que van acompañadas por elevada ansiedad y malestar por quienes las experimentan. En un intento de eliminar esos pensamientos y emociones incómodas que los acompañan, se ponen en práctica las llamadas “compulsiones”( que pueden ser actos mentales (ejemplo: contar números) o comportamientos (limpiar, colocar las cosas de una determinada manera). Un conjunto de conductas de neutralización y control con las que consiguen de forma inmediata cierta calma, seguridad de que no va a ocurrir aquello que temen, pero sin embargo a medio, largo plazo no solo no desaparecen sino que aumentan las obsesiones y se observa un gran coste en todo aquello que es importante para la persona (familia, pareja, trabajo, tiempo de ocio, sus hijos, etc).

TRASTORNOS DEPRESIVOS

Ante determinadas experiencias vitales es frecuente acabar experimentando sensación de tristeza, vacio, una disminución del interés por actividades que antes eran placenteras, apatía, etc. Que parecen dominar nuestras vidas, dejando de hacer cosas y alejándonos cada vez más de todo lo que es significativo y reforzante para nosotros.

ANSIEDAD

FALTA

DEFICIL HABILIDADES SOCIALES

Vivimos en una sociedad donde las relaciones con los demás muy frecuentemente son una parte importante y reforzante de nuestra vida. En ocasiones, hay personas que no han adquirido las habilidades sociales necesarias para establecer relaciones sanas y satisfactorias. No habiendo tenido los contextos necesarios para ello, existiendo por tanto, una carencia en la habilidad social. Por otra parte, hay personas que habiendo adquirido dichas habilidades sociales, sus propias barreras emocionales (“miedo a la reacción del otro” “miedo a ser rechazado” “miedo a ser criticado” “miedo a la soledad” “tensión, ansiedad” ) les lleven a actuar de una forma que les aleja de lo que quieren socialmente hablando (evitando determinados contextos sociales, actuando de forma complaciente ante los demás etc). Ambas situaciones, van acompañados de un elevado malestar emocional para la persona que las experimenta, siendo necesario un buen entrenamiento en habilidades sociales en el primer caso y un entrenamiento en el manejo de dichas barreras emocionales, para que la forma de responder ante ellas no les aleje de todo lo que valoran en las relaciones con los demás (confianza, conexión, diversión, etc.)

FOBIA

El miedo persistente, excesivo e irracional ante la presencia o la anticipación de determinadas situaciones: volar, visión de sangre, administración de inyecciones, etc). La exposición al mismo evoca una respuesta de ansiedad, manifestada en sensaciones como (temblor, sudoración, tensión, etc) y en ocasiones acompañada de pensamientos tremendamente incómodos. Siendo la respuesta habitual a estas sensaciones y pensamientos, la evitación de dichas situaciones. Consiguiendo de forma inmediata que dichas sensaciones se mitiguen, pero con un elevado coste que es la interferencia en su vida: la rutina habitual de la persona, las relaciones laborales, personales, etc.

PROBLEMAS DE PAREJA

A lo largo de la relación de pareja pueden a aparecer dificultades en la resolución de conflictos, en la forma en la que nos comunicamos, etc. Teniendo la sensación de que lo que antes nos gustaba ahora nos irrita, y que existen más diferencias entre nosotros de las que antes percibíamos. Ante las sensaciones y pensamientos que esto evoca/activa, puede llevarse a cabo acciones como: no contarle cosas a mi pareja, comunicarnos de una forma no adecuada desde los gritos, tono alto, con malas caras; haciendo cada vez menos cosas juntos, con reproches hacia todo lo que no nos gusta de la otra persona…Conductas que cada vez nos alejan más de nuestra pareja, del concepto de relación que tenemos e incluso puede llegar a interferir en otros ámbitos de nuestra vida.

TRASTORNOS INFANTILES/ADOLESCENTES

Los problemas de conducta que pueden presentar los niños/as son:-rabietas (gritos, patadas, tirar cosas….), Llanto, Agresiones Físicas a compañeros (les pegan, insultan, les rompen cosas…), Interrumpir frecuentemente a los profesores cuando éstos están explicando, No realizar las tareas escolares, No acatar las normas. Desobediencia, Conductas desafiantes: amenazas, chantaje emocional, etc.

Este tipo de conductas, generalmente se lleva a cabo antes sensaciones como “aburrimiento” “ganas de moverse, de levantarse” “enfado si no consigue lo que quiere” “no querer hacer algo que le mandan a hacer” “rabia” etc. Con ellas en ocasiones consiguen lo que desean o al menos mitigan momentáneamente dichas sensaciones. Sin embargo con el tiempo esas sensaciones no solo no desaparecen sino que esa forma de responder a ellas comienza a tener un elevado coste en su vida (perdida de amigos, perdida de actividades reforzantes, malos resultados académicos, conflictos con amigos y familia etc.).

TRISTEZA, APATÍA

FALTA

MIEDOS

Algunos de los miedos que pueden manifestar los niños/as son “miedo a la oscuridad” “miedo al rechazo” “miedo a fallar”, etc. Cuando estos miedos toman el mando de su vida, generalmente acaban actuando ante ellos de forma que poco a poco comienza a limitarles: evitan estar solos, no experimentan cosas nuevas por ese miedo al fallo, no se relacionan, o complacen excesivamente a los demás, etc. Alejándoles de valores que pueden ser importantes para ellos: autonomía, valentía, ser un niño sociable, aventurero, curioso, etc. Siendo cada vez más esclavos de dichos miedos y menos libres en su día a día.

GESTION DEL ENFADO

Algunos/as niños/as ante determinadas situaciones que no les gusta: perder en un juego, tener que hacer algo que no quieren, no conseguir aquello que desean, etc sienten enfado, frustración, rabia…Cuando carecen de habilidades para no dejarse llevar por estas emociones pueden darse comportamientos como: gritos, insultos hacia otros, desobediencia, etc, que le ayuden a mitigar esas emociones o a conseguir a corto plazo lo que quieren. Sin embargo a medio y largo plazo estas sensaciones se intensifican, cada vez se dan en mas contextos y pueden tener más costes en los diferentes ámbitos de su día a día.

DIFICULTADES DE ATENCIÓN

Algunos niños manifiestan dificultades en su conducta atencional: no prestan atención a los detalles, les cuesta mantener la atención en determinadas tareas, parece que no escucha cuando les hablamos, se distraen con facilidad, etc), pudiendo aparecer también conductas de hiperactividad (levantarse continuamente del sitio, hablar excesivamente) y conductas impulsivas (interrumpe a los demás cuando hablan, dificultad para esperar su turno..). Todo ello acompañado de un elevado coste tanto para ellos (menor rendimiento escolar, dificultades sociales, más castigos, ) como para los padres que sienten que tienen que estar continuamente detrás de ellos para que hagan las cosas y su comportamiento cambie.

TRABAJO CON LOS PADRES

Ante determinadas conductas desadaptativas que se mantienen por parte de los hijos, es frecuente que en los padres aparezcan sensaciones como la frustración, enfado, rabia, junto con pensamientos como “ya no se qué hacer” “soy una mala madre/padre” “lo estoy haciendo mal” entre otros. Siendo frecuente que se dejen llevar por estas sensaciones y pensamientos actuando de una forma que cada vez les aleja más del padre/madre quieren ser (con gritos, repeticiones continuas de lo que los hijos tienen que hacer, tono elevado, malas caras, ). Todo ello con una elevada insatisfacción consigo mismos. Y cada vez menos conectados a sus hijos/as.

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